sábado, 25 de diciembre de 2010

Nacimiento

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Dicen que dicen que en el barrio hay un fantasma. Ahí en “la casa de casi la esquina” dicen algunos.”En la casa donde se cayó el árbol” dicen otros. Y nadie dice mucho más porque no hay mucho más que decir. De hecho, pocos lo dicen. Solo algunos y otros lo dicen porque la verdad es que el fantasma pasa casi desapercibido para el barrio. Nadie sabe y nadie se interesa por quién vive en la casa de casi la esquina donde se cayó el árbol. Y si algunos y otros comentan, suelen comentarlo solo durante las navidades. ¿Por qué en navidad? Porque el fantasma es más fantasma en navidad. Tanto así que nadie -ni siquiera algunos y otros- pueden asegurar que hay un fantasma el resto del año. El resto del año es solo la casa de casi la esquina, la del árbol caído. Pero hacia fin de año, si es que hay un fantasma, es más fantasma.

Pero… ¿Alguien lo vio?”. Cada tanto aparece alguno con las preguntas necesarias para que en una casa de barrio pueda decirse que vive un fantasma.

Y todos –que son unos pocos- comienzan con anécdotas que “le contaron” algunos y que “le pasaron” a otros.

Es un hombre que murió de soledad” dice una señora de esas que baldean la vereda no tanto por limpiarla.
Es el espíritu de un amante abandonado” asegura una joven antes de correr el colectivo.
No sé, de tanto en tanto se escuchan ruidos. Pero no estoy seguro. Acá se comenta que vivía un chico, uno que andaba en cosas raras… dicen que lo mataron durante la dictadura. Pero cada tanto algo se escucha, algo se ve en esa casa” comenta como voz autorizada a saberlo todo el diariero del barrio.
Hay un monstruo, uno muy malo” Eso… Eso suelen decirlo los niños… y algunas señoritas también.

Sí, yo lo veo cada tanto” Dice el vecino de la casa de al lado –sí, la casa “de la esquina”-. “Acá vive un fantasma

Ya no hay supuestos ni “me dijeron”. El vecino lo vio. En la casa del árbol caído hay un fantasma.

Y… ¿Cómo es? vuelve a preguntar el azaroso encargado de continuar el mito del barrio.

Es… un fantasma… Pero no tiene mantas blancas ni cadenas. No ronda brillando en la oscuridad ni se presenta como un demonio espantoso. No, nada de eso. Pero en navidad… en navidad tiene algo que aprieta el corazón. No sé si asusta, pero ahoga verlo….”

Algunos, con la piel de gallina, tragan saliva. Otros se aferran a las manos de sus madres para encontrar el valor y no dejarse consumir por el misterio. Y así y todos, son unos pocos.

“Ayer, lo vi otra vez… ayer era nochebuena y lo vi pasar desde mi terraza. Faltaban unas horas para que sea navidad y lo vi
” El vecino hace una pausa, inhala aire en un gesto de compasión con el desenlace de la historia. “Acá al lado vive un fantasma. Ayer lo vi. Ayer él me miró también. Quise decirle algo. Quise hablarle como si fuera uno más. Pero tenía esa mirada” y toma un suspiro, y en un suspiro deja un deseo de navidad, un rezo para el dolor. “Ya pasará todo esto. Ya pasará navidad. Ya dejará de intentar no oir las risas y los encuentros. De ignorar las alegrías impiadosas de otras épocas que no fueron. De sangrar por las felicidades que el destino le debe a cuenta de otros pasos. De sentir buscar alcohol y no poder brindar. Ya dejará de ser un alma en pena. Esto pasará y volverá a ser solo un fantasma

Nadie pregunta. Nadie quiere saber qué hace que el fantasma de la casa del árbol caído sea un fantasma. En definitiva, todos saben que en la casa de casi la esquina hay fantasma, y nadie pregunta para saber otra cosa. Todos preguntan para saber que hay un fantasma. Nada más.
"Esa mirada infinitamente triste...

...ya volverá a dejar lugar a sus ojos infranqueables".


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Si te arrancan al niño que llevamos por dentro.
Si te quitan la teta y te cambian de cuento.
No te tragues la pena porque no estamos muertos.
Rosana
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miércoles, 8 de diciembre de 2010

El grillete, lo impotente

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El encierro tiene en si mismo una declaración de impotencia. Así, tan manifiesta, resulta la condición de no propiedad de lo que se ha hecho prisionero.


Lo realmente propio lo es por pertenencia y no por privación. Por esto la jaula es una manifestación de impotencia, entonces. Sí, claro, es una forma de poder también. Pero es otro tipo de poder que, ciertamente, no suple la imposibilidad de poseer. Solo se "tiene". El poder de no dejar escapar es así, depende de un accionar opresor. Por mucho que robe arena y agua de mar no podré nunca hacerme de esa playa.


Poseer, en cambio, tiene el sonido de un pacto. Un pacto donde el ejercicio de una voluntad se estrecha con el de otra. Se abraza, se reconforta.


Si hay más de un individuo en el juego lo cautivo debe ser lo que antes ha sido cautivado desde la atracción, la libertad, la decisión, el sentimiento.

Es así, no hay vuelta que darle: La única forma de poseer por decisión individual... es comprando un mueble.




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Tan nefastos los hombres.

Tan nefastos y evidentes para lo atroz.



Donde un hombre coloca cadenas deja ver la ausencia de lazos.



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VI.
Hoy
Pasaron muchos días desde la primera vez que el jilguero se detuvo en el balcón. Regresa siempre. Siento su entrega a mi afecto, su total confianza. Ya come de mis manos. Me bastaría cerrar los dedos en torno a su cuerpecito y podría ponerlo en una jaula. Pero mis manos no desean ser su jaula. Mi corazón tampoco. Mirándolo, toco su plumaje. Mirándolo, su hermosura. Y es mío porque lo quiero. Todo lo que amamos nos pertenece y somos de quienes nos aman. Así de fácil es querer cuando se quiere de veras...
- Elsa Isabel Bornemann
(si alguien se atreve a llamarme escritor,
sepanló, es por culpa de esta mujer)

jueves, 2 de diciembre de 2010

Distrae al dolor

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"...sólo un trago antes de irse a la cama,
si total mañana nos volvemos a encontrar..."
Ariel Rot


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La soledad se sentó en mi mesa reclamando lágrimas para saciar su sed.


Sonreí.

Con la misma maldita y falsa sonrisa llené mi vaso con un poco de buen vino.

Llené también el suyo.

No conversamos. A pesar que la soledad suele tener mucho para decir no lo hicimos. Dejamos pasar instantes sin mirarnos. Ninguno de los dos necesitaba ver al otro para ahogarse en la presencia.


Súbitamente me precipité hacia ella y estallé la botella en su cabeza.

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Me sentí sereno aun en lo brutal de mi acción.

No me sentí a salvo de su abrazo ni siquiera cuando se tomaba la herida rodando de dolor en ese cochino suelo.




La soledad aun me acecha pero ya no bebe conmigo.




(Hay quien dice que la soledad no bebe porque está muy adentro de uno.
Suele pasar que lo que más adentro está, más sed tiene; eso digo yo.)

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domingo, 14 de noviembre de 2010

Tres ideas



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Pasa a veces que ante una situación a resolver se aparece una idea, o dos.


Mejor tres.


Una tras otra.


Una a continuación de la otra.


Una gritando en la nuca de la anterior.
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Suele pasarme que...




...la primer idea me parece medio estúpida...






...la segunda idea... bueno, suele terminar resultando peligrosa... (al menos a alguien)






...ahí aparece la tercer idea, que ya no viene con novedades pero sin embargo termina siendo la más adecuada.




La tercer idea es la que me dice que teniendo en cuenta la segunda... mi primer idea no era tan estúpida.



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(de verdad, es mejor para todos que no tenga que hacer funcionar la segunda)

domingo, 31 de octubre de 2010

La niña virgen

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"Pero era un eco tenue, muy lejano, algo difuso.
La realidad termina donde acaba el espejismo.
Contentos con el miedo y endeudados nos dormimos
mientras otros trazaban el futuro"
Ismael Serrano

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-Todo te sabe a poco, todo te duele, todo te ahoga en llanto – le dijo la voz.

La niña virgen apenas podía respirar entre sus lágrimas. –Esto es lo que elegí - intentó.

-Eso no es vida– respondió la voz.


El cielo llovía afuera de esa habitación oscura.

-Es lo que quiero...- dijo sin convencer siquiera a sus labios.


Llovía lo mismo pero era más oscuro ahora.

-Espero que sepas mentir mejor que eso – replicó la voz con tono sombrío y certero.

Los ojos de la niña virgen se abrieron grandes pero la luz se escondió tras una sombra sólida y grotesca.

-Espero que puedas mentir mucho, pero mucho mejor que eso– prosiguió la voz -No tanto para engañarme a mí. Claro que no. Ya hemos visto que eso no puede hacerse. Espero que puedas mentir mucho mejor y que puedas hacerlo mucho tiempo. Y que vos seas tan crédula de tus propias mentiras como para poder obviar que aquello a lo que le escapás se parece mucho a ser alguien en tu propia vida-.

-No quiero estar sola- dijo la niña virgen agonizando cercada por sus temores.

-Espero que puedas ser tan necia como crédula de tus mentiras- La voz parecía inmune al tono doloroso de la muchacha- Necia y crédula hasta el asco. Y aun así sucederá algún día que no podrás seguir escapando. Resulta que nadie escapa mucho tiempo de si mismo. Nadie puede, aunque más no sea por tener que pagar las cuentas de la huída. Y ese día vas a enfermarte de muerte del tiempo perdido. Vas a odiar la sangre de tus decisiones...-.

-Andate…- rogó la niña virgen llorando por fuera y por dentro. Y sólo fue un pequeño ruido, una molestia apenas.

-...La venda quemará tanto que tus ojos se acostumbrarán al dolor de no ver- La voz hizo una pausa y de repente sonó como un susurro amenazante en el oído de la mujercita- Más tarde o más temprano recordarás que yo tengo razón. No seques tus lágrimas, no intentes reprimirlas. Ya te dije, no podés engañarme. Antes o después vas a darte cuenta que nunca me fui, y será aun peor-.

La niña virgen dejó de respirar. La lluvia desapareció como su propio aire.



-Soy tu soledad, y quieras o no quieras soy la peor y más clara de las verdades de tu alma- habló la voz por última vez.








La niña virgen ahí anda.
Traga aire sin respirar.
No recuerda lo que es ser mojada por la lluvia.


Y si ríe es porque decidió que su alma copiase a sus ojos.





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viernes, 22 de octubre de 2010

Colgado

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A veces pasa que se te abstrae la vista.


"Colgado" dicen. Uno se queda en la nada.

Los ojos fijos y la mirada en blanco. Es un sensación única.




Hay un mundo entre nuestra cabeza y el foco difuso de nuestras pupilas.
Un mundo inabarcable pero limitado.


Un mundo que se rompe al intentar dar un paso, que desaparece al menor pestañeo.



Es un mundo agradable. Sereno y limpio.


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Pero nunca podría habitarlo.



No pidan, no inviten. No hagan carreteras a donde no se debe llegar.


No es que me preocupe lo efímero


No sabría como vivir en un sitio donde la acción acaba con todo.

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"Ponnos dos copas más antes de cerrar
Morirse debe ser dejar de caminar"
Joaquín Sabina
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jueves, 14 de octubre de 2010

Batallas finales

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Las batallas finales,
paradójicamente, tal vez,

ocurren siempre antes del fin.


(Muchas veces unas cuantas batallas antes)
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And I watch them burn
when will I ever learn
Justo cantaba Norah Jones
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lunes, 4 de octubre de 2010

Momentos emotivos con mi compañera de oficina 26

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Estaba hablando el Burguesito de la casa de un proveedor que conoció en una visita de negocios...


Burguesito: Y estuvimos charlando, el tipo me mostró el parque con la pileta y un quincho en el fondo. Ah, ¿sabés qué tiene en la casa?… ¡Un ñandú!

Yoh: ¿Un ñandú en la casa?


Burguesito:

Yo: No se puede
(hay leyes que protejen las especies silvestres) (hay leyes donde debiera haber sentido común)

Burguesito: ¿Por qué no?

Yoh: Porque no, porque es un bicho grande…

Burguesito: Sí…

Yoh: Un ñandú es como un Pato

Yo: ....¿?¿? (cero Animal Planet tiene Yoh)

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De la conversación aterior el Burguesito pasó a hablar de un torno que esta gente –la del ñandú- tiene a la venta en la casa.


Burguesito: Y… está lindo “el bicho”… está medio viejito, pero está bien…, andá bien, hay que acomodarlo un poco…, pero bueno es cuestión de traerlo para acá, pelarlo en el fondo y pintarlo todo…

Yoh: (que se había quedado a mitad de camino en el cambio de tema) ¡¿Pintarlo?!

Burguesito: Sí, para que se vea como nuevo...

Yoh: ¿¡¿¡¿¡¿AL ÑANDÚ?!?!?!


...Y a mí me dolía la cara de reirme.



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lunes, 20 de septiembre de 2010

Ocurre

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Llueve tanto afuera que causa dolor.
Solo un piano canta mi desolación.
Víctor Heredia
(si yo tuviera una sombra de su poesía nomás...)

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Ocurre que dos personas -esas dos personas, sólo juntas y sólo dos- pudieron hacer del amor un cuerpo vivo que se respiraba y bebía. Como aire cálido y perfumado en la sangre, como néctar corriendo por las venas.

Ocurre que la distancia es arquitecta y el amor no sabe qué hacer con tanto pero tanto.

Y juntos, amor y distancia, construyen muros.

Pero el amor no quiere paredones como fronteras. Entonces, creyéndose a espaldas de la distancia, y de la mano ávida de los anhelos; toma los muros, los acomoda para desarmar laberintos, los encima para volar arrastrando los pies.




Amor y anhelo, muro tras muro y muro sobre muro, edifican entonces un castillo.
Algo de angustia lo decora de colores que ya no tiene, que alguna vez quiso tener.
Algo de dolor lo vuelve firme como una fortaleza.

Pobre amor.



La distancia es arquitecta. Y los anhelos, la angustia y el dolor son obreros como mercenarios.



El castillo es enorme, colosal, bello y luminoso.

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Un castillo enorme, colosal, bello y luminoso
de muros ciegos sin puertas ni ventanas.












jueves, 16 de septiembre de 2010

Conmemoración del 34º aniversario de La Noche de los Lápices.

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Porque la memoria no es solo recordar sino aprender.



Porque lo que pasó dio lugar a lo que somos, porque las luchas que nos precedieron son parte de nuestra identidad.




Defender la libertad y la vida.





De nosotros depende que "noche" y "lápices" puedan ser dos bellas palabras.



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Si esta tierra enferma de locura y soledad
Vayan en busca del mar
Un vistazo al cielo y un llamado al corazón
Eso nos puede salvar
Silvina Garré


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miércoles, 11 de agosto de 2010

Se trata de ver

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Tenía en una mano diez lápices. Tenía en la otra mano sólo un pequeño pedazo de papel blanco.



"¿Quién dice que hay que dibujar sobre papel?" pensé con una sonrisa.



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"El rey murió en el campo de batalla.
La reina se ha pasado al enemigo."
Joaquín Sabina

martes, 20 de julio de 2010

Quien me pinta

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Se acomodó el Hadita en el rincón más oscuro de la morada oscura. La noche, sin embargo, no era tan oscura.
Ella sonrió y el León Marcado se hizo el que protestaba entre dientes. Y luego sonrió él, aunque entre dientes otra vez. El Hadita tenía ese poder. “Cosas de hadas” decía el León como si se quejara.
Y la noche era aun menos oscura.

Un cuento se apareció en la morada. Al León le gustaba ver como los cuentos inflaban el pecho para empezar a ser. Y este era un cuento pequeñito. O eso decía.

El León miró de reojo al Hadita. El Hadita seguía sonriendo. Por los cuentos, por el León. Por la luz en esa noche oscura.

Y el cuento empezó diciéndose a si mismo: ¿Te puedo contar un cuentito?, ¿uno bien cortito?

- No se pregunta eso – dijo el Hadita

-¿Aunque se me haya ocurrido recién recién?, ¿aunque aun cuando empiece a contarlo le voy a ir asignando las palabras sobre la marcha? – se emocionó el cuento.

- Ya estoy con frazada encima, sentada como india, y con esa "sonrisa de cuento"

-No te acomodes mucho... – dijo el León Marcado

- ¿Por? – preguntó ella.

-Porque se ve que es un cuento corto. Creo que no llevará más de unos segundos – dijo el León. Algunos decían que el León sabía de cuentos.

- Igual, lo ameritan esos segundos – dijo el Hadita. Ella siempre los mimaba a los cuentos...






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El otro día me senté en una silla que siempre tengo al lado de la estufa en el invierno. Había pasado por una de esas noches en las que uno corre y se preocupa por la gente. “Más viejo y más cansado” decía el poeta, y a veces así se siente. Pero había pasado una noche de esas en las que uno sale preocupado. Una noche de mucho frío y lluvia en las que más viejo y cansado no importa. Importa el otro. Y uno sale por el otro.

Y, les contaba, sentado al lado de la estufa (esa que tiene una silla siempre a su lado en el invierno) me dije "que dicha eso de aun tener amigos que me hacen salir corriendo entre la noche y el frío preocupado por ellos".

Noche, frío y lluvia. Estoy repitiendo mucho eso. Será que la amistad no es fácil. Y siempre dije que es muy difícil ser mi amigo. Yo no creo que pudiera serlo.


Bueno, el caso es que había pasado una noche de esas (de frío y lluvia). Una noche de esas que uno corre por el otro. Por que se preocupa uno. La amistad es así.

Me puse a pensar, ya de regreso, en mi silla, al calor de la estufa (y era invierno, ¿les dije?) en cuántos amigos uno puede contar.

¿Alcanza con una mano?
¿Necesitaré los dedos de las dos?

Y me dí cuenta que es paradójico hasta casi rozar la ironía: Ocurre que en los momentos de crisis es cuando no puedo contarlos.
Resulta que cada vez que se viene la tormenta no puedo tildar uno a uno mis dedos, poniendo mentalmente en ellos el nombre de mis amigos.
Cuando hay tempestad, siempre, inevitable e ineludiblemente, ellos me estrechan sus manos alrededor de las mías.
.Fuertes
. Firmes
. Cálidos

Y no puedo contar con mis dedos.
Y así, cubiertas mis manos por las suyas, no hace falta.


Porque no cuento con mis dedos, cuento con ellos.

La amistad no es fácil. Pero, a fin de cuentas, el frío, la noche y la lluvia son una parte del camino.



Acá se siente el calor de la estufa.


A esta silla le puse un nombre con letras grandes en el respaldo.

. La llamo “Amigo”



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- No era tan pequeño. Casi gigante diría.

El León sonrió. Ya no entre dientes.

La noche no era tan oscura.

Ni tan fría.




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lunes, 28 de junio de 2010

No supe empezar una revolución...

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...hasta que me olvidé de aquello que quería derribar y pensé en aquello que quería construír.
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"Ya no quiero criticar, sólo quiero ver al enfermero"
Charly García


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domingo, 13 de junio de 2010

La víspera de siempre

Encontré unas hojas tiradas. Eran los pensamientos de alguien.


No sé si quisiera estar en sus zapatos.


Temo que le guste andar descalzo.













Para mis pasos, como si fuera un mantra sonando más adentro que en mis oídos mientras caminaba...

"Entraste en barrios custodiados, llevabas como escudo la remera del Che. Apretado en el pecho el rosarito blanco..."



Como un mantra.












Para ese chico que me tiene tan aferrada la esperanza. Ese chico que en la carrera aferré aun más que a la esperanza misma. Porque necesito que no deje de creer. Tal vez yo lo necesito tanto como él.



"Cuando las sombras se alarguen y te toquen con sus manos recuerda que siempre hay alguien, alguien que te anda buscando."


Para mí. Porque necesito creer que puedo ser

"Será que la necedad parió conmigo". Quise, pero la verdad a veces pienso demasiado.




Y no pensaba en canciones. "No pensar, no pensar para no perder el coraje", eso pensaba. Sí, lo pensaba como un necio.









Para los mios. Que aun buscan sorprenderme. Que aun se sorprenden. Que están ahí reafirmando lo sorprendente del lazo. Reafirmando los deberes. "Incandescentemente claros". Llorando lo que nadie a llorar se atreve. Haciendo que yo me atreva a hacerlo.








Imprescindibles.





Porque luchan toda la vida. Y yo sé bien la lucha que les significa este lazo también.
















Encontré una hojas tiradas.


De tanto en tanto alguien quiere leerlas.





Y hay quienes, constantemente, siguen huellas y nos marcan el camino.





(Y esa mano en el hombro, una palmada que es mucho más que un "estoy acá")















miércoles, 12 de mayo de 2010

Cuida bien tus estrellas

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Apenas había puesto el agua al fuego.
Apenas había acomodado ella la pequeña silueta al lado del calor, del agua y el metal.

Apenas…


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(Antes que nadie pueda mirar la luna, aun antes que cante el poeta )

¿Qué le has hecho a la luna que anda tímida de su resplandor?
¿Cuántas y cuáles estrellas hacen nido en tu rostro?
¿Cuántas y cuáles tienen ese brillo robado de tu alrededor?
¿Dónde reposa ese anhelo que generas, si hasta el sol ha cambiado su pareja?
¿Puedo esconderme yo, cometa forajido de toda órbita, en un recodo de tu cielo?
Hay más infinito y más universo en esta eternidad que se sostiene en tu mejilla.
¿Puedes ser más que mi fuego entre fuegos?
¿Cómo…? ¿Cómo con una chispa brotan tantos planetas y fulgores de tu aire?
¿Qué haces como si no hicieras nada?
Allá se pasea el sol, viudo de tu luz
Acá te abrazo, en lo inabarcable.
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“No puedo dejarte de ver
describiendo una estrella descubierta por mí
en tu erótica constelación
que no cabe en los mapas del cielo.
Tu mano dibujando en el aire
era capaz de ponerle colores
al espacio vacío que se llenaba
con la luz de la estrella brillante”



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(Luego que cantó el poeta, cuando todo pudo ser efímero y aun la luna es incierta)

¿Qué es lo más extraño de esta noche?
¿Que no haya rozado tu piel con mi piel?
¿O que el roce baste, sin necesidad de más, para extrañar la noche y su deleite?
No intenta despedazarse el despertar.
No más que, otra vez, tu piel, aun con su roce en el día cuando ya te has ido.

¿Qué es lo que hace a la piel ser piel?
Si no es más que el encuentro de suspiros.
Como diademas del aire bajo las cobijas que hacen de nuestra unión un reino sin dominios.
Si se conforma en su pequeño vendaval de suspiros que me faltan y suspiros que se buscan.

¿Qué es de la noche?
¿Qué es de esta noche si no es más que una sucesión de momentos mirándote dormir?
De brillos ligeros moviéndose en puntitas de pie sobre tus párpados.
Momentos donde te rozaba la piel.
Con los dedos, ruines buscadores de consuelo.
Peregrinos entre momentos del aire, el carruaje etéreo del perfume de tu cabello.
¿Dónde te deseaba la piel desde la piel?
Donde el deseo es aun menos que el momento.


¿Qué es un momento?
Si no es otro que este que resiste sin esfuerzo, sin agobio, sin penuria.
Este que ahora en tu ausencia está deseando el encuentro de una parte que es ausencia misma y es mía.
¿Qué es un momento sino este donde es un hueco quién escribe en tus lugares?
Este que tiene tu forma delineando el contorno de la oscuridad más exigua,
y tu cara temerosa de la ausencia en un pimpollo de penumbra nuestra.

Es este momento el que me robé de la noche sin siquiera dañarla.
Es este momento el que extraña y se hace extraño.
Este momento, que se parte con el roce de un suspiro.


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No puedo dejar de decir
que esta triste canción a tu lado oscurece.
Que quizás este sea el último misterio
que mirarán tus ojos nacer de mis manos…”
Silvio Rodríguez
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viernes, 30 de abril de 2010

Momentos emotivos con mi compañera de oficina 25

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Esas cadenas de mails tan profundas...

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Yoh: Che, ¿abriste los mails?

Yo: Sí, hace un rato, ¿por?

Yoh: Ah, porque mandé un mail lleno de preguntas que hay que responder. (Intenta una carita tierna -sea lo que sea eso-) Mirá que se lo mandé a los que considero mis amigos de verdad…

Yo: Ah, sí... lo eliminé.


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Sonamos... se puso reflexiva...

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Yoh: (sí, a cuento de nada) La amistad a veces acaba en amor, pero el amor rara vez acaba en amistad…

Yo: Bueno, mientras alguien pueda acabar…

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Le acababan de informar por teléfono a Yoh que nació su sobrina… y rompió en llanto….

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Yoh: Aaaayyyy (mezclado con snif snif y lágrimas), es hermooooosaaaaa mi sobrina... (y más llanto)

Yo (serio): Y... ¿cómo sabés si ni la viste?

Yoh: Porque es hermosaaahhhhh (desentendida de toda lógica)

Yo: No, Yoh, no sabés, por ahí es un mutante del espacio (desentendido de toda emoción)

Yoh: Jaghjaghagj (una mezcla rancia de risa con muchas lágrimas de emoción)

Yo: ¿Puedo seguir esmerándome en sacarle todo sentimiento a este momento?

Yoh: Jajghghaja (ya moquea y todo)
¡Estoy re contenta!

Yo:
Bueno..., felicitaciones, tía.

Yoh: GraciaasssbbbbuauauahAAAAHHHHHHHHhhhhh (sí, la felicité y se largó a llorar mal) (MAL)

Yo:
….

Yoh: Bbuaaahhhahabuahahh...
(sigue)

Yo: er…

Yoh: BUUAAAAAAAAAAHHHHHHHH (como estoy con las onomatopeyas)

Yo: ¡PARÁ, ESTÚPIDA! ¿¡NO VES QUE NO SÉ QUÉ HACER CUANDO LA GENTE LLORA DE FELICIDAD!?



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Y sí...

...es más fácil cuando sólo se expresa por Facebook...

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martes, 20 de abril de 2010

Voces urgentes

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Tal vez no nos acerque ni mucho ni menos a las utopías.

Definitivamente no alcanza a la justicia.

Pero al menos nos permite sentir que el aire se respira algo mejor.



Al menos, un poco mejor.


Buenas noches, Bignone


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http://www.elpais.com/articulo/internacional/Condenado/25/anos/prision/ultimo/presidente/dictadura/argentina/elpepuint/20100421elpepuint_4/Tes

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jueves, 15 de abril de 2010

A cuento de la falta de cuentos

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“Eres un recién llegado y yo ya soy tu aprendiz”

Ismael Serrano



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Llegó una duendecilla con gesto tímido, pasos algo torpes y sonrisa angulosa.
Dejó el pegaso que la acompañaba al resguardo de un roble amistoso y se acercó al pájaro que adornaba una rama al sol del camino .

"¿Alguna novedad?" preguntó al Milano en reclamo de un encargo reciente, y de un anhelo tal vez desmedido.

El ave carraspeó su pico gastado y se acicaló una de sus alas de plumas viejas antes de contestar.
"Mire, joven. La morada está vacía, vengo de allí. Ayer pasé también y sólo vi un par de roedores ebrios y un macaco desvariante. A sabiendas de que era un intento de improbables resultados exitosos, les intenté preguntar. Entre los balbuceos de dos de ellos -uno de los ratones no despertó de su borrachera- me dijeron que han visto al León Marcado entrar presuroso y salir más empedernido. Así un par de veces, pero poco quedarse"

La duendecilla entreabrió su boca para emitir alguna interjección de asentimiento que hiciera continuar el relato. No salió ninguna. Pero el Milano está viejo y sabio, no necesita de un "Ajá".
Entonces prosiguió:

"Si bien no soy de malas costumbres, la puerta abierta me permitió asomarme un poco a la morada. Sin tener que deducir demasiado, y sólo jactándome de mi buena vista, le cuento que hay vestigios de uso en la cama de la fiera. Tanto como hay indicios de que el abrazo de Morfeo lo ha encontrado a su León algunos pasos antes de llegar al lecho en una que otra ocasión. Libros desparramados. Vasijas y cubiertos acumulados. Y canciones de aquel poeta de unicornios que se repiten. Más no puedo decirle"

Dejó el Milano un pequeño espacio para que la duendecilla sintiera que el relato ya había concluído. Una vez que esto ocurrió, acercó sus ojos brillantes a la pequeña y casi le susurró como quien cuenta algo que sólo es importante para pocos:
"Pero, viniendo de ese sujeto, y si yo conozco esa melena oscura, no necesariamente es mala señal la ausencia"


"Bueno... por lo menos que alguien lo haya visto rondar... sabía de esas mañas de no andar asomando mucho la melena, pero tanto tiempo sin dejar marca... me había llamado la atención..." respondió ella, como si fuera una nueva pregunta.

El pájaro estaba lo suficientemente grande y era lo necesariamente bueno como para sentirse abuelo ocasional. Tanto que todos recurrían a él preguntando cosas, cómo él las buscaba responder porque amaba esas ocasiones. Y así, como un abuelo, en un guiño le dijo: "Puedo decirle algo que es tan venturoso como terrible: Las historias se siguen congregando en la morada oscura. Llegan unas traídas por la brisa. Y más cuantas por vendavales. Sólo debe ocurrir que las garras puedan posarse sobre ellas. Mientras tanto, se siente como el aliento de dragón acumulado. Es un ambiente tibio... que necesita estallar".

La duendecilla sonrió, y bien que le salía sonreír así.

El Milano viejo se hizo el pájaro viejo (que no es lo mismo): "Pero... ¿quién sabe de los cuentos, no?", dijo de costado, como quien dice una expresión liviana.

"Yo sé de alguien que algo va sabiendo..."



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martes, 23 de marzo de 2010


jueves, 11 de febrero de 2010

Capítulo inconcluso

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"Más, más hambre que nunca.
Más de lo menos.
Más, más hambre que nunca.
Más hambre que alegría"
Los Caballeros de la Quema
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Llueve.
Llueve mucho.
¡Mierda que llueve, casi no se puede ver!
Y está lloviendo hace una eternidad.
Está lloviendo con bronca.
Con ganas y con bronca.

Me muevo sobre el pasto mojado, inundado. Cada paso chapotea en el barrial, cada trotecito salpica. Si no fuera por lo pesado de mis pies, no me daría cuenta que chapoteo. Que salpico. Es que llueve tanto, pero tanto, que las gotas de arriba hacia abajo se mezclan con las que se arriesgan de abajo para arriba. Es que llueve tanto pero tanto que la ropa está hecha de agua, y ya no sé si es mi talle.
Es que llueve tanto que no es lluvia.

Este aguacero se lanzó como si fuera el último antes del fin de los tiempos. Con gotas que parecen piedras de agua. Una cortina de rocas que no deja ver.

Y escuchar… eso es distinto.

Porque entre el feroz diluvio se me perdió su propio sonido. Tanta agua confunde.
Pero igual escucho.
Escucho gritos de mis compañeros, gritos desesperados, casi frenéticos. Voces dispersas y preocupadas se me acercan agonizando entre el derrumbe de agua que nos golpea.
Y también escucho miles de almas que se unen detrás de la tormenta. Un coro iracundo que le hace frente a la tempestad.
Los escucho.

El viento tiene voz de huracán y se anuncia como una horda de fantasmas vengativos. Me empuja el cuerpo.
Empuja a los hombres que me rodean.

Más no puede empujar al agua que cae tan pesada.
Aguacero y vendaval son dos demonios viciosos y desquiciados que corren el campo anegado con los ojos cerrados. Y apenas se molestan entre sí.

Más no pueden tapar al coro iracundo de almas.
Ahí están. Aun gritan. Aun puedo escucharlos.

Gritan mi nombre.

Yo mismo grito mi nombre.
Veo la acción a mi alrededor. Creo que la veo.
Busco ser parte del juego. Como siempre.
Corro, chapoteo, salpico, me pesa la ropa, me pesan los pasos. Me golpea el agua. Me insulta el viento.
Me empuja el alma.
Me empuja a no aceptar que el juego terminó. Me empuja a demostrar que soy dueño de mi tiempo y no al revés.

Y gritan mi nombre. Gritan mi nombre como si fuera el último gladiador en la arena.

Todo se mueve. Yo me muevo.
Hombres agobiados. Gritos, miedos, desespero.
Se mueve todo más rápido. Yo no voy tan rápido. Yo no detengo mi paso. El alma me empuja.
Mis compañeros me ven, a veces me ven sin mirarme. Sé que me ven. Sé que el coro grita mi nombre.

No, no terminó.
No, ni el tiempo ni la batalla.
No termino.

Soy el hombre.
Soy mi tiempo.
Grito mi nombre.
Todo se precipita, todo es un caos.
Los hombres que me miran, a veces sin mirarme, y aun salpican sobre el pasto.
Las voces, el coro. Mi nombre otra vez.
La acción, la velocidad, la desesperación, el momento que se acaba.
El juego que quiere acabarse. Las almas que le ganan al estrépito de la tormenta.

Es mi tiempo.
Soy un hombre entre hombres.
No terminó.
Dos demonios desquiciados y viciosos ríen enloquecidos. Ríen sobre los hombros de uno y otro lado de la batalla. Sobre sus almas, sobre lo pesado de sus pasos, sobre la agonía de los minutos.
No terminó.

También soy un hombre entre ellos.
Soy un titán entre demonios.
No terminó.

SOY UN TITÁN.

Todo se precipita… y yo hago mi parte.
Hago lo que puedo.




. Lo hago.





El viento no importa ya. Aunque aun es un vendaval.
La tormenta es un murmullo. Aunque aun caen piedras de agua.

El coro estalla, grita, vocifera, aclama mi nombre.
Mis compañeros también gritan mi nombre. Me buscan, me rodean, me empujan, me abrazan como se abraza una leyenda.

Soy el titán
Soy la suerte amarrada a mis pasos, a mi historia.

Dicen que es una hazaña.
No lo sé. O sí, sí lo sé.
Por eso lloro.
Por eso agradezco al cielo inundado de lágrimas.
Y el cielo llora sobre mi rostro.

Agradezco a la suerte, a los míos, a los hombres.
Gracias.
Lo grito con todo el rojo de mi garganta: ¡Gracias, gracias!
Agradezco y lloro, porque puedo ser dueño de mi tiempo.

Un referente para hacer hombres a mis hombres.
Lloro. Sigo llorando.
El coro está desbocado, tanto que me hacen ídolo.
Gracias. Gracias.

Soy un titán entre demonios. Eso dice el viento.
Soy mi propio mito. Eso dice la lluvia.


Soy un hombre, y hago mi parte en el juego.



Soy un hombre, y doy gracias, porque soy dueño de mi tiempo.





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Ni el partido de fútbol ni su protagonista son, en definitiva, los ejes de la historia, cierto.
Tan cierto como que este relato también está alimentado por pasiones.

Igualmente, revivan ese momento y díganme si no está por llover…
http://www.youtube.com/watch?v=ZK5CequPNNw

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jueves, 14 de enero de 2010

Así tenga que estar del lado de los vencidos...

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... elijo estar del lado correcto.

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"Pretenden que ya no existe nuestra esperanza,
en tanto pesan los muertos en sus balanzas"
Víctor Heredia.
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