viernes, 27 de julio de 2007

PEQUEÑA CRIATURA

(debo haber contado esto mil veces....)
(una más, entonces)

Cada tanto, a mí, a vos, a Don César -el vecino de al lado de la infancia-, a Graciela -siempre hay una Graciela, SIEMPRE-, a Osvaldo -Laport-, a todos los que usamos correo electrónico nos llega una cadena de algo.
(Ahora que lo pienso, Don César era ya muy viejo en mi infancia y no comprendía los walkman, así que no creo que -en caso de seguir vivo y tener como 150 años- use correo electrónico...)





  • Cadenas por la paz mundial, cadenas para salvar a la ballenas.... Esas que ayudan a pensar a algunos... pero más aun ayudan a que una gran mayoría pueda descansar sus conciencias porque no se alistaron como escudos humanos, ni fueron a torpedear pesqueros japoneses al sur, NI HACEN NADA DE VERDAD QUE VALGA MÍNIMAMENTE LA PENA.... pero reenvían una de esa cadenas y ya se sienten Martin Luther King.

  • Cadenas con bebés, angelitos, flores, corazones... Todas esas las borro con solo ver la primer imágen

  • Cadenas de oración... Que, todo bien, la fe es la fe.... Pero prefiero otras formas de compartir mis credos. Alguna dónde no parezca que le estoy elevándo una plegaria a mi monitor LG, por ejemplo.

  • y también, de tanto en tanto, alguién te reenvía una de esas cadenas con preguntas para "conocernos más". Quiero aclarar que aun no se han contrastado resultados favorables con éste método. (De la misma forma yo tampoco confirmé que la frase anterior sea fehaciente).
Entre conceptos de hondo contenido humano como "Color favorito", "Rosas o Jazmines" o la "hora a la que te levantas"; 4 de cada 5 -el dato es estimativo, CLARO- suelen incluir la pregunta: "¿Crees en el amor incondicional?".


¿AMOR INCONDICIONAL? Lamento decepcionar a mis fans, pero la respuesta es SÍ. Decepcionante para los que esperaban una respuesta ácida y certera de escepctismo. Decepcionante, también, que hasta ahora no puedo asegurar tener fans, vamos a darle un poco más de tiempo a la cosa...


El amor incondicional existe, amigos mios -y demás gente que puede leer esto sin ser ni remotamente afable para mi-. No es el de una novia/o, el de un hermano/a, el de una madre/o ni nada que un humano pueda dar. Todas las relaciones estás sujetas y dadas por una serie de condiciones que son las que dan como resultado el amor que profesan. Pero, si se piensa detenidamente, uno descubrira que no hay forma de lograr la incondicionalidad. Ninguna pareja, por mucho que te ame, banca demasiado que uno ande saltando de cama en cama, dejándo la marca de sus revolcones promiscuos en cada Suavestar o Piero del mundo. O tu mejor amigo, por más bueno que sea, no te dice "todo bien", cuando le chocaste el auto que le robaste la noche anterior, antes de emborracharte para no pensar en que te estabas acostando con la novia de tu mejor amigo en su auto que robaste la noche anterior a acostarte con ella y emborracharte para no pensar que te estabas acotando con ella, lo que luego resultaría en un choque por alcoholismo y culpa. ¿O no odiamos hasta la ira a nuestro equipo cuando en la final de la copa decide jugar "para atrás" -arreglo mediante-? O vos, que prometiste ser un tipo de honor, y te mandás una embarrada gigante para sacar del camino a ese que te rompía las pelotas y afectaba tu pequeño lugar de poder; ¿ni los valores que profesas amas?O el último año de facultad -una privada carísima-, vos, que nunca garpaste algo en tu vida decís: "Má, Pá, creo que lo mio es el tallado de jabones...".

Podría seguir con situaciones que rompen con el mito, haciéndo que el amor deje de ser condición, a veces por unos minutos (Te pedí que me avises cuando empezaba Tinelli!) o por muuucho más tiempo (Nooo, Anita, no te dije Romina.. fué un comentarios sobre las cortinas creo...).

-¿Quieren un verdadero ejemplo de Amor Incondicional?

Saliste apurado a la mañana y lo dejaste en la terraza, no le diste de comer ni le pusiste agua, y todo el día hubo un sol que rajaba la tierra que casi lo deshidrata hasta la muerte. Se hizo de noche -y por esas cosas del cambio climático- empezó una tormenta eléctrica terrible que siguió con una nevada feroz. Vos al volver a tu casa te apuraste y te metiste en la cama calentito a ver trastes en Bailando por un sueño. En mitad de la noche, cuando la nieve ya alcanzaba el metro de altura, puteaste por tener que levantarte a hacer pis -está frío el piso, vió?- Hacia el amanecer salió un sol más fuerte que el día anterior -explicado por las mismas razones que la nieve- y trasnformo la nieve en una inundación de magnitudes bíblicas. Para cuando el agua se evapora, los cocodrilos que se habían establecido por todos lados se vuelven maníacos agresivos -Cocodrilos? Sí, porque.. ¿quién sabe los límites del cambio climático?-. A todo esto vos te estás duchándo tranquilo para empezar el día. Ya cambiadito, y mientras te manducas la decima tostada con manteca y dulce de leche del desayuno se te ocurre abrir la puerta que da a la terraza de tu casa.

Y AHÍ ESTÁ TU PERRO, MUERTO DE HAMBRE, EMPAPADO Y LASTIMADO (no olvidemos a los cocodrilos), PERO HACIENDO UNA FIESTA DE FELICIDAD PORQUE SALISTE "A VERLO"!!!!!!!!



Vos le das una patada porque al saltar te mancha la camisa con sus patas llenas de barro, agua, sangre y restos de cocodrilos. Y te cambias puteando y te vas al trabajo dejándolo afuera de nuevo. Y ese día, justo justo en tu patio, llueven meteoritos!!!!


¿Sabés qué?... Esa noche, cuando vuelvas a tu casa, él te va a estar esperando de nuevo, lleno de emoción.



Y por ahí, si tenemos suerte; te vas a dar cuenta de todo lo que tenés en esas cuatro patas; y de todo lo que le debés, que es mucho más que el tiempo que te sobra.




Y, por ahí, y si ponemos mucho empeño -mucho empeño-, tal vez aprendemos algo, aunque sea algo.




Lo alimento, lo reto, lo acaricio, lo llevo de paseo, me olvido, lo pospongo, juego, abrazo, atiendo, grito... lo que quieras. Por mucho y por poco. Mejor o peor. EL PERRO SIEMPRE ESTARÁ AHÍ, Y SIEMPRE SE PORTARÁ COMO UN PERRO.




AMOR INCONDICIONAL




Aprendamos.




Para juzgar a todos los hijos de puta -perdón, no suelo, pero no encuentro otro término- que maltratan, abandonan, matan... para que nadie crea que después de encerrar a un cachorro en una bolsa de residuos se puede ir por la vida sin ser perseguido como un criminal.




Para seguir estrechándo ese lazo, tan fuerte, entre especies tan diferentes. Amor, hermandad, compasión, lealtad, servicio... reconocer nuestros deberes para con aquellos que siempre nos acompañan.




y para poder contestar algo en la pregunta de "¿Crees en el amor incondicional?".




Sí, creo, es el que tienen mis perros conmigo. Mis perros que los amo tanto como a "esas personas" que todos tenemos. Esas personas que -y no es casualidad- aman a sus perros como yo, como ellos.




Unos y otros: mis hermanos.




(así de tanto los quiero) (a unos y a otros)




Muvi

Antonio Banderas

Ptolomeo


"Un país, una civilización se puede juzgar por la forma en que trata a sus animales"

Mahatma Gandhi























martes, 19 de junio de 2007

Un cascabelito en España


"Cuando por las noches mires al cielo, al pensar que en una de aquellas estrellas estoy yo riendo, será para ti como si todas las estrellas riesen. ¡Tú sólo tendrás estrellas que saben reír!"

El Principito sigue siendo un libro de cabecera. Uno de esos que puedo abrir al azar. Lo que transcribí ahí arriba (arriba de este párrafo) (digo, por si alguno pensó que escribí cosas en el cielo, en un décimo quinto piso o en lo que ustedes consideren "arriba") es una de las frases de despedida del Principito. El regalo que le deja al aviador: "estrellas que saben reír".


Hoy, ahora, en el momento que estoy escribiéndo esto, una de mis mejores -y pocas- amigas sale volando (en avión, claro. Sus superpoderes pasan por otros lados) hacía España.
A probar, a seguir, a darle vida a la vida.
Y, yo y los que quedamos acá, tenemos que lidiar con ese irremediable sentimiento de angustia y vacío. Con esas ganas tan pero tan fuertes de poner cada una de las fibras de nuestro ser al servicio de oponer fuerza física a sus planes. De amarrarla, de anclarla, de callarla -porque a esta altura estaría pegando uno de sus agudos gritos-. De tenerla en un abrazo, de poner tono de Marge Simpson y decirle "A tí nunca te dejaré ir". Pero no, te lo agradezco pero no (dijo Ale Sanz) (dijo eso y que "no es lo mismo"). Pero no. Solamente porque es tanto el cariño, que ganan las ganas de ver sus sueños cumplidos, aunque ellos nos alejen un rato. O dos ratos. O tres. Lo mismo da. Ya un rato es interminable cuando se extraña.

Y acá quedamos. Con angustia, con una necesidad de abrazo, de grito, de risa, de todo. Todo lo que falta cuando se va una de esas personas. "Los imprescindibles" dice Bertold Brecht. Una niña de las más afectuosas en la amistad, el cariño, la hermandad; una mujer de la guerreras por esas guerras que muchas veces olvidan acerca de honor y bondad; una Scout de esas que suben la montaña solo para ver como se ve el banderín en la cima -aunque a veces al llegar vea que olvidó llevarlo con ella...-; una de mis mejores amigas en mano tendida en la tormenta, en el aliento en la fatiga de la carrera, en la compañia en el silencio del ser. Vaya que falta.

Y acá quedamos. Pero quedamos con la fuerza esa que sale en torbellino para asistir cada uno de sus pasos. Con el deseo de saber que la mochila que se lleva se carga con sueños a cumplir, y con falta de sueño por sueños cumplidos. Con saber que somos raíz, el uno del otro, el otro de cada uno. Quedamos con la certeza de tener lazos de amor y magia que se pasean victoriosos de una orilla a otra del océano.

Y quedamos como el aviador. Con nuestra estrella.

Y con nuestro regalo.


La maravillosa sensación de escuchar a todo el Viejo Continente sacudirse a carcajadas cada vez que Lunga se ríe.

Aunque eso signifique extrañarte -si eso es posible- un poco más.





Ahora te dejo yo un regalo:

NO ESTARAS SOLA
Ismael Serrano

No estarás sola,

vendrán a buscarte batallones de soldados

que a tu guerrilla de paz se han enrolado.

Y yo en primera fila de combate abriendo trincheras

para protegernos, mi guerrillera.

No estarás sola, te saludarán a tu paso en mil idiomas, con mil lenguajes,

la gente a la que despertaste en cada viaje.

Los que dormían en las calles,

a los que preguntaste por su esperanza, por su desastre.

No habrá distancias que no cubra cualquier hombre que te busque.

No habrá rincón en que tu nombre no se pronuncie.

No habrá misterio o duda en que tu presencia no luzca.

Faro solidario en ausencia de paz,

en tiempos difíciles Estrella Polar.

Sola nunca, nunca estarás.

No estarás sola, siempre habrá quien se parta en dos en cada despedida.

Quien te de aliento cuando te des por vencida.

Tu revolución llenará sonrisas, yo la incorporé a mis aperos de trabajo,

a mi vida.

Clava hoy tus raíces en mí.

Quién pudiera retenerte en Madrid.

Visitaremos lugares a los que hemos ido antes juntos,

antes de conocerte, antes de encontrarte.

No estarás sola, siempre habrá quien te ayude a hacer las mudanzas.

Quien te regale manos, flores, presencias sin pedir nada.

Y allí estaré para amarte, y aunque no esté,

allí estaré para amarte.

No estarás sola.

No, no estarás sola.

No estarás sola.

Hasta la próxima guardia, amiga.


Te quiero mucho.

(Todos lo hacemos)














martes, 10 de abril de 2007

EDUCAR ES COMBATIR

Hoy no hay chiste

Mataron a una persona -una más-. En una protesta. Qué puedo entender yo que no sé nada?



Que acá mejor que no te quejes, que te la aguantes, que es así y no podés decir nada. Me suena a otra época, a otro régimen. Me huele a nefasto, a miserable. No aprendí a vivir de rodillas.



Mataron a un MAESTRO -un docente, un educador, el profe-. En una protesta. Qué puedo entender yo que no sé nada?



Qué no hay una imágen más clara de que es lo que está pasando en el país, en el mundo, en el hoy, en la gente? Que matan al aprender? Que matan al discutir, al criticar, al proponer, al defender? Que el maestro es algo prescindible?



No sé.



Yo no entiendo.



Porque yo soy de esos que no saben nada.



Y mataron al que iba a enseñarme.


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Seguro ya lo leíste, sino hacelo. Y hacé que lo lean, y que sobre todo sepan porqué se escribió.


Para qué me voy a gastar escribiéndo algo más, si ya otra persona gritó mejor que yo. Un troesma..


Gracias, Mex. Por tu claridad, tu contundencia. Por la bronca de todos.


Les dejo el link de donde extraje lo que sigue.
http://www.lanacion.com.ar/EdicionImpresa/opinion/nota.asp?nota_id=897593&pid=2332868&toi=5258

Y al costadito está el de su página, que muchas veces nos divierte, aunque cuando duele todos nos pongamos serios.
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Viernes 6 de abril de 2007








Mex Urtizberea
El lector primario

Pegarle a un maestro

Lo sabe un chico de cuatro años, de salita celeste, que ni siquiera sabe hablar correctamente.

Lo sabe un chico de seis años, que ni siquiera sabe escribir.

Lo sabe un chico de doce años, que desconoce todas las materias que le deparará el secundario. Lo sabe un adolescente de diecisiete años, aunque sea la edad de las confusiones, la edad en la que nada se sabe con certeza.

Lo saben sus padres.

Lo saben sus abuelos.

Lo sabe el tutor o encargado.

Lo saben los que no tienen estudios completos.

Lo sabe el repetidor.

Lo sabe el de mala conducta.

Lo sabe el que falta siempre.

Lo sabe el rateado.

Lo sabe el bochado.

Lo sabe hasta un analfabeto.



No se le pega a un maestro.

No se le puede pegar a un maestro.

A los maestros no se les pega.



Lo sabe un chico de cuatro años, de seis, de doce, de diecisiete, lo saben los repetidores, los de mala conducta, los analfabetos, los bochados, sus padres, sus abuelos, cualquiera lo sabe, pero no lo saben algunos gobernadores.

Son unos burros.

No saben lo más primario.

Lo que saben es matar a un maestro.

Lo que saben es tirarles granadas de gas lacrimógeno.

Lo que saben es golpearlos con un palo.

Lo que saben es dispararles balas de goma.



A los maestros.

A maestros.



Lo que no saben es que se puede discutir con un maestro.

Lo que no saben es que se puede estar en desacuerdo con lo que el maestro dice o hace.

Lo que no saben es que un maestro puede tener razón o no tenerla.

Pero no se le puede pegar a un maestro.



No se le pega a un maestro.

A los maestros no se les pega.



Y no lo saben porque son unos burros.

Y si no lo saben que lo aprendan.

Y si les cuesta aprenderlo que lo aprendan igual.

Y si no lo quieren aprender por las buenas, que lo aprendan por las malas.

Que se vuelvan a sus casas y escriban mil veces en sus cuadernos lo que todo el mundo sabe menos ellos, que lo repitan como loros hasta que se les grabe, se les fije en la cabeza, lo reciten de memoria y no se lo olviden por el resto de su vida; ellos y los que los sucedan, ellos y los demás gobernadores, los de ahora, los del año próximo y los sucesores de los sucesores, que aprendan lo que saben los chicos de cuatro años, de seis, de doce, los adolescentes de diecisiete, los rateados, los bochados, los analfabetos, los repetidores, los padres, los abuelos, los tutores o encargados, con o sin estudios completos: Que no se le pega a un maestro.



No se le puede pegar a un maestro.

No debo pegarle a un maestro.

A los maestros no se les pega.



Sepan, conozcan, interpreten, subrayen, comprendan, resalten, razonen, interioricen, incorporen, adquieran, retengan este concepto, aunque les cueste porque siempre están distraídos, presten atención y métanselo en la cabeza: los maestros son sagrados.



Por Mex Urtizberea

Para LA NACION

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EDUCAR ES COMBATIR

HOY NO HAY CHISTE