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miércoles, 23 de abril de 2008

Un día... de Miércoles

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La mañana ya había despuntado en el cielo.

Vuelvo de Caseros por Av. Márquez en mi Taunus modelo ´83. Me siento un león al volante. El fierro y yo somos uno solo. Cruzamos la rotonda de Ruta 8 viendo como el resto de los vehículos, temerosos, nos abren paso. Por la ventanilla el viento acomoda violentamente mi melena. El motor ruge, feroz y valiente, poderoso y altivo (Y si no es el motor es alguno de los buracos que tiene el caño de escape, pero lo mismo da al caso). Me acomodo los lentes de sol ($ 10 pesos en Munro) para que ni siquiera el astro rey moleste mi andar de campeón. Mi auto es más vistoso que los Polos y los Corolla –ponele-, más poderoso que camiones y colectivos, más veloz que cualquier F1. Y no, no consumo drogas, pero estoy flasheando cualquiera.

Por un momento me asalta la duda: el aire alienta a aventuras y no a un día de oficina. Cierro los ojos y sueño con escapadas por verdes campos, por desoladas carreteras que me esperan como peregrino intrépido. En mis fantasías puedo ver personajes extraños, ciudades olvidadas por el tiempo, y animales exóticos esperando ser alcanzados por mi rumbo vagabundo. Me hubiera perdido en mi imaginación, pero algún bocinazo desesperado me vuelve a la realidad: abro los ojos y detengo el peligroso zigzag que viene dibujando el auto.

Esquivo dos autos de esos que van tan despacio que merecerían estar encajados en una calesita –los oooodio-; 3 o 4 pozos, 20 cráteres, 3 túneles subfluviales no declarados y los restos de una central espacial rusa –en las calles de San Martín todo es posible-. Vuelvo a pensar en una vida errante, pero sin cerrar los ojos (por las dudas). Veo pasar 3 perros. Hago cuentas y saco dos conclusiones: 1) Necesito llegar a fin de mes así que me olvido de la joda y me voy derecho para la oficina. Y 2) 3 perros es igual a 12 patas. Jha!

Jha… Jaque.



El simpático oficial de la policía me hace señas. Intento interpretarlas: O está en una sesión de aeróbics media extravagante y chistosa, o quiere que me orille a un costado del camino. Elijo la segunda opción solo por el hecho de que no veo colchonetas, música idiota ni a la instructora gritando “¡Vamos, así!”. Ahora que lo pienso no sé si estoy pensando en aeróbics o en una porno.

“Buen día, caballero” Por alguna razón mucho oficiales usan el “caballero”. Me gusta, y me gusta pensar que me sienta bien. Pero tengo algunas dudas. El tipo ni me conoce, y el “caballero” es un mote de privilegio que no hay que soltar así porque sí. Me parece que es importante rescatar esta cuestión. Revalorizar el “Don”, el “señor” y el “caballero”, pero ajustarlos a quien corresponde. Todo eso está muy bien, y creo que vale la pena invertir tiempo en esas reflexiones. Pero no ahora, el policía aun está esperando que el conteste el saludo.




“Buen día oficial. Calor hoy, ¿no?” le digo con mi simpática sonrisa.



“Nnnsí… Documentos del vehículo y registro de conductor” Creo que no tiene mucha “charla metereológica”. No hizo ni un intento de ponerle onda a mi comentario de ascensor.
A través de la ventanilla pasan la cédula verde, el registro de conductor, el recibo de pago del seguro, el registro del equipo de GNC, la credencial del Blockbuster, la tarjeta de la obra social, y las medidas de un estante que quiero armar para el Dvd que llevaba en la billetera. Decí que no encontré la tarjetita del supermercado Día.

Supongo que decepcionado porque no llevo encima ningún almanaque con la foto de Luciana Salazar, me devuelve la documentación; y, luego de hacerme unas correcciones en las medidas del estante porque “no te va aguantar así”; me solicita la Verificación Técnica Vehicular…

Me iba a hacer el que la buscaba, pero me dio “fiaquita”… “Ok. Sí. La tengo vencida” le dije. “Se me venció hace DOS DÍAS” “Tengo que hacerla pero quería arreglar el caño de escape primero” Intenté. “Nunca me atrasé en la VTV, siempre la tuve al día” “¿Diez centímetros de altura no es mucho para poner el DVD?”.

No resultó tan malo el gordito. “Te tengo que hacer la multa, ¿sabés?” (gracias por ser tan copado) “Yo te recomiendo que hagas la VTV ahora en estos días así no te multan de nuevo”

Yo te recomiendo que aflojes con los postres, pero bueh! “Ok, gracias. ¿Y la multa dónde se paga? Nunca me hicieron una multa”. Eso es verdad. Nunca me multaron (¡y ahora lo hicieron por un atraso de DOS DÍAS en la VTV!). La última vez que tuve que firmar creo que fueron las amonestaciones en la secundaria, cuando con todo el curso -30 monos de una técnica- nos dedicamos a lanzarle sillas al pizarrón para probar si existe al posibilidad de dejarlas clavadas en la madera. Fue un acto de verdadero vandalismo. Pero, a rigor científico, la experimentación dice que SÍ: una silla impactando con la fuerza suficiente y en la posición correcta (patas pa´ adelante) PUEDE CLAVARSE EN UN PIZARRÓN. Pero las cosas son así y nos amonestaron. Nada más lejos del Nobel de ciencias.

“Eeeehhhh…. Y sí, ¿Cómo no te van a amonestar si hiciste mierda el pizarrón?” me dijo el oficial.

“¿Qué?!” dije yo.

“Estabas hablando en voz alta”

“Ah… pero, ahora, a la distancia, puedo ver claramente que fue un error. Fue la “conciencia de turba” lo que me llevó a dañar el material educativo. Nunca volvería a hacerlo. De hecho ahora estoy dentro del ámbito docente. Tengo una visión más madura y…”

“Tranquilo, pibe”, dijo interrumpiendo, “no te voy a meter preso por lo del pizarrón”.

Debo decir que me sentí aliviado. Sobre todo porque mi forma de ser me transforma en un estratega de la discusión, e inmediatamente empecé a buscar qué podía usar en el contragolpe. Pero la triste verdad es que yo tengo menos suerte que Britney Spears en el penal de Olmos, y me toco uno de los 6 policías de la Argentina (datos del Indec) que no piden coima instintivamente.

“¿Entonces hago la VTV y después voy a pagar la multa?” dije intentando poner cara de ovejita inocente. Tengo que dejar de intentarlo, porque mi cara es de león despiadado, y cuando intento fingir inocencia parezco un facineroso. Eso no queda bien.

“Claro. Presentante a pagar voluntariamente, antes de que te citen. Y con la VTV al día. Así lo toman en cuenta y te reducen la multa” Definitivamente era un poli de otro mundo. Casi tuve ganas de invitarlo a tomar unas cervecitas. Pero mejor no porque después no voy a pasar la prueba de graduación alcohólica y ahí aprovecha y me pone otra multa.
Y seguro que después viene un rinoceronte saholín y me vomita encima (Cosas más raras han pasado).




En fin. Llegué de casualidad a horario al laburo (Creo que fue la primera vez en el año).

Ahora tengo que hacer la VTV y pagar una multa.

Por lo menos ganó Boca.
(Sí, tuvimos suerte)
(pero también garra y perseverancia)
(No, Palacio no tiene puntería) (7 goles se comió)




Y el caño de escape no lo arreglo nada, porque me gusta que ruja.
(Como los Ejes de la Carreta de Atahualpa).

Chau, me voy a la miércoles… (sí, “Cuack”)





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lunes, 28 de enero de 2008

Un camino -NEGRO- de regreso

Volviendo de Mar del Plata, después de un fin de semana de relax. La mente se despeja con escapadas así. Sin obligaciones mayores que disfrutar los pensamientos solo se concentran en el sonido de las olas rompiendo. No hay mayores reflexiones que las necesarias para elegir la playa del día o el bar de la noche.

¡¡¡UN SERIO PROBLEMA!!!

¿Por qué?
¡¡¡Porque tenés que volver!!!

Agarrás la Ruta 2 y es todo muuuy fácil. ¡Pero en cuanto bajás de la autopista de La Plata – Buenos Aires, viene MAcri y te enquilomba todo con accesos, autopistas, calles, cruces, colectoras y puentes! (Bueno, yo sé que no es que sea tooooooooooda la culpa de Macri. El diseño vial de la Ciudad no lo hizo él. Pero... ¿quién está a cargo ahora?, eeeehhhhh!?!?!) (aparte no olvidemos que lo odio) (y que es Macri).

El caso es que con la cabeza a medio reaccionar, posiblemente porque la natural tendencia al placer la mantiene pensando en playas y no en carteles con indicaciones; me mandé mal cuando quise enganchar la General Paz. Vale decir que los carteles esos verdes puestos en las autopistas no son eficientes. Deberían tener señalizaciones más claras. Vivos colores (leete el verde ese en la noche), con adecuada iluminación. De más está decir que algunos están ubicados a pocos centímetros de los desvíos que indican (y, no es que yo vaya rápido, pero me piden mucho).
También es cierto que en los puestos de peajes (que me están cobrando la libertad de transitar por mi país, pero ese es otro tema) deberían regalar algunas dosis de “Avivol”, sobre todo porque algunos de nosotros tenemos glándulas que producen altos niveles de “Boludina” y así medio que se complica orientarse en el laberinto de la Ciudad de Buenos Aires. Más con la cabeza pensando en Mar del Plata.


En vez de enfilar para el lado de Acceso Norte y arribar a mi conocido Partido de General San Martín (malo conocido); pifié para el lado de Puente la Noria…

Cruzar Puente La Noria es como entrar a unas de esas ciudades desvastadas de ciencia ficción. Calles destruidas, dónde el alumbrado público no brilla ni siquiera por su ausencia, la gente camina como entes vagabundos -y enfermos con alguna peste del futuro, CLARO- rogando que terminen con su miseria. De tanto en tanto se encuentran vehículos destruidos y fogatas de desperdicios. Los edificios parecen agonizar en la oscuridad, y entre sus ventanas rotas se ven moverse sombras de maleantes, asesinos y traficantes de todas las calañas (bueno, de las más livianitas, no). Las bandas de sediciosos proliferan y se expanden en violento accionar, produciendo el caos general y un temor sólido en el aire mismo (y el aire está lleno de polución mezclado con “algún gas raro que te confunde y te va matando”). Para darle más sentido, acompañen la imagen con algún buen tema furioso de AC/DC, Metallica o Velvet Revolver. Pueden usar el archigastado “Welcome to the Jungle” de los Gun´s si quieren.

Me quedé pensando… ¿“archigastado”? ¿Alguien utiliza el prefijo “archi”? Estoy buscando una expresión sustitutiva para la juventud que –en caso de saber leer másomenos- esté leyendo éste Blog, pero temo que “Super” y “Recontra” también expiraron…





Fue un solo acto trabar las puertas del Taunus, subir todas las ventanillas y poner cara de “me mandé por acá a propósito”, o “soy de acá, todo bien”, o “que no se note, pero creo que de acá no salimos vivos”. A la velocidad que me permite avanzar la gente –algo así, bah!- que ocupa la calzada indiscriminadamente y con la seguridad de que es SU calle, busqué rodear la rotonda que me devolvería a la civilización.

Pero no, la Tierra de Nadie tiene sus propias reglas. Una fuerza malvada y sobrenatural –que bien podría ser el pánico- decide quienes abandonan el territorio. Y… como lo abandonan también.

Justo justo al lado de dos extras de una película mezcla de Tumberos y Alien el auto decidió morirse. La batería se dio por vencida. La pesadilla se corporizaba cada vez más y más en la predicción de una horda arrebatada que iba a cernirse sobre el auto. Cachorra me acompañaba con su mejor actitud y repetía una y otra vez “no debo desmayarme, no debo desmayarme”. En ese momento mi cara se transformó en un “arrancá la que te remil parió que no quiero morir acá” mientras bombeaba el acelerador y le daba al encendido frenéticamente. El Taunus, leal como siempre, hizo unos metros más con su última chispa de vida y nos dejó al pié del puente. Creo que fue en ese momento cuando la batería se bajó del motor y salió corriendo desesperada. Cachorra y yo (y el Taunus) nos quedamos con la torturante sensación de que la muerte nos iba a encontrar en bermudas, ojotas y con una estúpida ex sonrisa playera.

Hombre al cabo, me bajé de la protección que pudiera brindarme el recio vehículo –un Taunus no está hecho de lata como los autos de ahora- para levantar el capot y aplicar mis conocimientos de mecánica a la cuestión. Dado que mis estudios de electrónica me daban casi una certeza de que sin batería no había demasiado historia, y que de tanto darle al auto lo dejé más ahogado que la Storni; me dediqué a propinarle golpes a diversas partes del motor. Luego regresé al interior del vehículo y probé el Plan B: llamar a la Grúa. En momentos extremos el tiempo transcurre de formas extrañas. Darle las indicaciones a la central de auxilio de mi ubicación pareció llevarme 10 fechas del campeonato. Y en la tierra sin Ley jugaba de visitante, con lesionados… y la barra brava se había reproducido.


Solo me quedaba defender mi posición hasta que vinieran a remolcarme. No existía posibilidad fáctica alguna de que venciera. No solo me preocupaba la sustracción total de todas las pertenencias; sino también que debía cumplir con mi deber de caballero y proteger a la dama que me acompañaba. Los caballeros sabemos la presión que genera eso, el acotamiento de opciones en pos de la seguridad de una mujer hace que uno se vea prisionero cuando saldría jugándose a puño limpio y coraje en otra situación. Pero ésta vez, claramente la realidad era otra. Y hasta que me rompan el traste a mí fue una perspectiva a tener en consideración.

El instinto de supervivencia es tan primario y básico que acciona con certeza dónde la mente –relajada por la playa y perturbada por lo siniestro- no lo logra. A medianoche, la hora de las brujas; marqué el teléfono celular de unos de mis dos mejores amigos (el otro vive en Córdoba, y el instinto es básico pero no tarado). Con la mitad de la concentración puesta en seguir vigilando mi entorno, puse lo que quedaba de mí en dar frases claves de mi situación: “Tierra de Nadie”, “Se me quedó el auto”, “se ve jodida la cosa”, “no sé cuanto va a tardar la grúa”, “sí, soy un huevón, me mandé para el carajo y terminé acá”, “¡dejá de reírte, gil de estopa!”.

No tengo mucha historia que agregar.

Demoró poco más de 30 minutos en dejar un asado con amigos, conseguir una camioneta, atravesar medio mundo y llegar hasta la nada dónde yo estaba.

Y yo ya me sentí mejor, acompañado; y con renovado coraje. Porque si estoy con mi amigo me la banco mejor.

Y la saludó a Cachorra como si nada pasara. Y nada pasaba.

Y no tuvo un solo gesto de fastidio o molestia por el viaje, el asado abandonado o la corrida a media noche.
Y no esperó expresión alguna de gratitud a cambio.

Y cuando la grúa levantó al Taunus, él saludó con un abrazo y sin más se subió a la camioneta de su amigo y se fueron.

Más tarde me mandó un mensaje para saber si había llegado bien porque quería “quedarse tranquilo”.

Hoy por MSN le dije “gracias” de nuevo.
“Es lo menos que podía hacer” contestó.


Así es Cristian.





Desde que teníamos 13 años que es así.






(Igual te debo ese asado)



___________________________

Pd: Igual, me parece que Macri tiene algo de culpa. Él y tantos otros que contribuyen a qué existan lugares como ese. Y no es chiste.

Pd2: Aclaro, para los que no saben, que yo vivo en San Martín, un lugar que está lleno de Villas –villas de las pobres y villas de las jodidas-. Digo, para que no piensen que soy un burguesito que se espanta de cualquier cosa.

Pd3: Si, por una de esas casualidades, hay alguien de la zona de Puente La Noria que se sintió ofendido con algún pasaje del presente relato, sólo puedo decirle “¿Qué se le va a hacer?” (o sea… no es mi culpa que vivas en una zona arrasada por la delincuencia) (debe ser culpa de MAcri)

martes, 25 de septiembre de 2007

Historia de una mala idea

Era un apacible Sábado a eso de las 3.30 hs del Domingo (¿?) en el cual todo giraba en torno a nuestra super actualizada y regagueante versión del Fifa 2005. Entre gambetas, pases pasados, pases en profundidad, cafés con leches, golpes cada vez más hinchapelotas y algunos comentarios de algunos que comentan; El Zumba decidió aprovechar que me tocaba jugar a mi solito contra la PC para utilizar ese lapso (ayer leí "lapso") y darse arrumacos con los perritos que dormían apaciblemente en su cama.

Claro, es importante recordar que un perro dormido, por más buenito y cariñoso que sea, sigue siendo un individuo desconectado de la realidad, un sujeto en un estado de conciencia muy relativa, casi nula.... y, por sobre todas las cosas... sigue teniendo dientes.
No solo no tuvo en contemplación lo anterior, sino que se lanzó sobre el trío de feroces canes cuyos instintos asesinos no suelen servir para mucho más que para detectar restos de comida sobre la ropa, y besar cualquier parte del cuerpo descubierta de ropa (ojo en verano!).




Esta es una imágen para graficar la situación imprudente vivida.



-- Por favor no manden mail solicitando mis clases de Paint y edición de gráficos, estoy en un nivel muy avanzado para ustedes. Limitense a sorprenderse nomás--


Lo que ocurrió inmediatamente después podría ser algo parecido a esto:
(como vengo con el Paint!!!!)












Mmmhhh......

No, ahora que recuerdo que El Zumba no controla la realidad....
...

No...



Creo que fué algo más parecido a esto:









Todo pasó muy rápido, en un segundo, casi sin posibilidad de reacción. Fué un movimiento sutil pero feroz y certero. Pero ya no había nada que hacerle... el Everton me había mandado una pelota más adentro del arco, mi eliminación de la copa era inminente.
Y luego lo ví. Ahí sobre la cama había un pedazo de carne picada de 4ta o 15ta calidad. De esos que no podes usar ni para hacer puchero (y eso que dicen que yo como cosas vencidas y soy inmune, eh!).
Pero.. UN MOMENTO!!!! ESO NO ES CARNE PICADA!!!! Una mirada más cuidadosa del pedazo de bofe, sumada a la imagén de El Zumba contorsionandose con las manos sobre su cara me hizo suponer que algo más podría estar ocurriendo.
Cuando retiró las manos que cubrían sus heridas, procuré poner cara de "quedate tranquilo que no pasó nada". Fué más o menos ésta cara que está acá al lado. (Por alguna razón no funcionó).

Lo que siguió fué una corrida por los avatares de la Salud de Calidad que puede ofrecer nuestro país. -Vamos a decir que realmente El Zumba se la re bancó, y que no estaba con un infarto, o una quebradura expuesta o algo de eso porque sino no podría escribir esto porque estaría ocupado en otra cosa.. no sé.. Demandando al Ministerio, o sacando solicitadas en el Diario o simplemente PRENDIENDO FUEGO TODO JUNTO A UNA TURBA IRACUNDA!!!!!! AAARRRRGGHHH!!!!
Aquí una pequeña graficidad explicativa de nuestro recorrido de madrugada por los Centros de Salud...

(ya sé, extrañan al Paint, y sí, "no es lo mismo" -dijo Ale Sanz)

Y esta de acá es un grafico que demuestra como hacer goles con la cabeza:
Mi espera en la sala de espera era inaguantable. Luego pedí pasar al baño y solo pasó a ser larga. Más o menos para cuando estaban pasando un video de Paulina Rubio (como si no fuera lo suficientemente angustiosa una sala de espera!!!) me llama una chica de delantal verde. Mientras la seguía pensaba (yo, ella ya debe saberlo) el por qué de los distintos colores de los delantales de los médicos. Pensaba en eso y en cuanto costaría una bolsa para cadáveres. (qué?!, es una pregunta nomás!!!!)
En un consultorio que huele a consultorio me encuentro con El Zumba tendido sobre una camilla con una actitud que me remitía a las chicas atrapadas del Doom ("kiiiiiilll meeee").

"Mirá, le quedo re bien!"

¿Pueden creerlo?, casi puedo apostar que la mina me llamó solo para mostrarme su "obra de arte". Osea, sí, es cierto, la costura sobre el mentón quedó re prolijita... pero, no es un poco mucho?! Es cómo si el paisano dijera "¿Viste?, casi no hizo ruído!" mientras le parte el cogote a la gallina que piensa usar para el puchero de esa noche!

-----(creo que tengo ganas de puchero...)-----

Para no hacerla larga, después de intercambiar un par de chistes huevones, le recordé sobre la herida que tenía en la encía. La doctora la miró y para el alivio de todos dijo "Vamos a tener que hacer unos puntitos más acá". Acto siguiente inyecto sucesivas dosis de anestecia en la boca de El Zumba y comenzó a coser. Es la primera vez que tuve la oportunidad de ver como cocen a alguién. Fué una re buena experiencia, y me pude probar que no me impresiona la sangre. La verdad estoy contento conmigo mismo. Seee, ya sé.. pero bueno, solo estoy sacando algo bueno de todo esto!!!!!


Bueno, en definitiva, todo terminó bien, y volvimos a casa a eso de las 5 de la mañana.

La experiencia dejó como resultado: unos perros desconcertados que se culpan mutuamente del error, mucho sueño, mucho dinero en remedios, una gran aventura y unos puntos extras.

(la imagen de Los Puntos es re copante!!!, miren que galanes!)


Ah... también aprendimos una importante lección: Perros dormidos, dientes y huevones no son buena combinación...

Antes que pregunten: Sí, sigue amando a sus perros. Nada puede romper eso. Menos que menos un par de marcas accidentales. (26/09/07, ayer lo confirmó en sucesivos rounds de cariño con los canes, como si nada hubiera pasado. Si me preguntan a mí, es un tipo único; si le preguntan a Antonio Banderas, Muvi y Ptolomeo seguro que es aun más, mucho más)

¿alguna pregunta más?......


...



sí, vos, él del fondo.....


...




...