La mañana ya había despuntado en el cielo.
Vuelvo de Caseros por Av. Márquez en mi Taunus modelo ´83. Me siento un león al volante. El fierro y yo somos uno solo. Cruzamos la rotonda de Ruta 8 viendo como el resto de los vehículos, temerosos, nos abren paso. Por la ventanilla el viento acomoda violentamente mi melena. El motor ruge, feroz y valiente, poderoso y altivo (Y si no es el motor es alguno de los buracos que tiene el caño de escape, pero lo mismo da al caso). Me acomodo los lentes de sol ($ 10 pesos en Munro) para que ni siquiera el astro rey moleste mi andar de campeón. Mi auto es más vistoso que los Polos y los Corolla –ponele-, más poderoso que camiones y colectivos, más veloz que cualquier F1. Y no, no consumo drogas, pero estoy flasheando cualquiera.
Por un momento me asalta la duda: el aire alienta a aventuras y no a un día de oficina. Cierro los ojos y sueño con escapadas por verdes campos, por desoladas carreteras que me esperan como peregrino intrépido. En mis fantasías puedo ver personajes extraños, ciudades olvidadas por el tiempo, y animales exóticos esperando ser alcanzados por mi rumbo vagabundo. Me hubiera perdido en mi imaginación, pero algún bocinazo desesperado me vuelve a la realidad: abro los ojos y detengo el peligroso zigzag que viene dibujando el auto.Esquivo dos autos de esos que van tan despacio que merecerían estar encajados en una calesita –los oooodio-; 3 o 4 pozos, 20 cráteres, 3 túneles subfluviales no declarados y los restos de una central espacial rusa –en las calles de San Martín todo es posible-. Vuelvo a pensar en una vida errante, pero sin cerrar los ojos (por las dudas). Veo pasar 3 perros. Hago cuentas y saco dos conclusiones: 1) Necesito llegar a fin de mes así que me olvido de la joda y me voy derecho para la oficina. Y 2) 3 perros es igual a 12 patas. Jha!
Jha… Jaque.
El simpático oficial de la policía me hace señas. Intento interpretarlas: O está en una sesión de aeróbics media extravagante y chistosa, o quiere que me orille a un costado del camino. Elijo la segunda opción solo por el hecho de que no veo colchonetas, música idiota ni a la instructora gritando “¡Vamos, así!”. Ahora que lo pienso no sé si estoy pensando en aeróbics o en una porno.“Buen día, caballero” Por alguna razón mucho oficiales usan el “caballero”. Me gusta, y me gusta pensar que me sienta bien. Pero tengo algunas dudas. El tipo ni me conoce, y el “caballero” es un mote de privilegio que no hay que soltar así porque sí. Me parece que es importante rescatar esta cuestión. Revalorizar el “Don”, el “señor” y el “caballero”, pero ajustarlos a quien corresponde. Todo eso está muy bien, y creo que vale la pena invertir tiempo en esas reflexiones. Pero no ahora, el policía aun está esperando que el conteste el saludo.
“Buen día oficial. Calor hoy, ¿no?” le digo con mi simpática sonrisa.
“Nnnsí… Documentos del vehículo y registro de conductor” Creo que no tiene mucha “charla metereológica”. No hizo ni un intento de ponerle onda a mi comentario de ascensor.
A través de la ventanilla pasan la cédula verde, el registro de conductor, el recibo de pago del seguro, el registro del equipo de GNC, la credencial del Blockbuster, la tarjeta de la obra social, y las medidas de un estante que quiero armar para el Dvd que llevaba en la billetera. Decí que no encontré la tarjetita del supermercado Día.
Supongo que decepcionado porque no llevo encima ningún almanaque con la foto de Luciana Salazar, me devuelve la documentación; y, luego de hacerme unas correcciones en las medidas del estante porque “no te va aguantar así”; me solicita la Verificación Técnica Vehicular…Me iba a hacer el que la buscaba, pero me dio “fiaquita”… “Ok. Sí. La tengo vencida” le dije. “Se me venció hace DOS DÍAS” “Tengo que hacerla pero quería arreglar el caño de escape primero” Intenté. “Nunca me atrasé en la VTV, siempre la tuve al día” “¿Diez centímetros de altura no es mucho para poner el DVD?”.
No resultó tan malo el gordito. “Te tengo que hacer la multa, ¿sabés?” (gracias por ser tan copado) “Yo te recomiendo que hagas la VTV ahora en estos días así no te multan de nuevo”
Yo te recomiendo que aflojes con los postres, pero bueh! “Ok, gracias. ¿Y la multa dónde se paga? Nunca me hicieron una multa”. Eso es verdad. Nunca me multaron (¡y ahora lo hicieron por un atraso de DOS DÍAS en la VTV!). La última vez que tuve que firmar creo que fueron las amonestaciones en la secundaria, cuando con todo el curso -30 monos de una técnica- nos dedicamos a lanzarle sillas al pizarrón para probar si existe al posibilidad de dejarlas clavadas en la madera. Fue un acto de verdadero vandalismo. Pero, a rigor científico, la experimentación dice que SÍ: una silla impactando con la fuerza suficiente y en la posición correcta (patas pa´ adelante) PUEDE CLAVARSE EN UN PIZARRÓN. Pero las cosas son así y nos amonestaron. Nada más lejos del Nobel de ciencias.
“Eeeehhhh…. Y sí, ¿Cómo no te van a amonestar si hiciste mierda el pizarrón?” me dijo el oficial.“¿Qué?!” dije yo.
“Estabas hablando en voz alta”
“Ah… pero, ahora, a la distancia, puedo ver claramente que fue un error. Fue la “conciencia de turba” lo que me llevó a dañar el material educativo. Nunca volvería a hacerlo. De hecho ahora estoy dentro del ámbito docente. Tengo una visión más madura y…”
“Tranquilo, pibe”, dijo interrumpiendo, “no te voy a meter preso por lo del pizarrón”.
Debo decir que me sentí aliviado. Sobre todo porque mi forma de ser me transforma en un estratega de la discusión, e inmediatamente empecé a buscar qué podía usar en el contragolpe. Pero la triste verdad es que yo tengo menos suerte que Britney Spears en el penal de Olmos, y me toco uno de los 6 policías de la Argentina (datos del Indec) que no piden coima instintivamente.
“¿Entonces hago la VTV y después voy a pagar la multa?” dije intentando poner cara de ovejita inocente. Tengo que dejar de intentarlo, porque mi cara es de león despiadado, y cuando intento fingir inocencia parezco un facineroso. Eso no queda bien.
“Claro. Presentante a pagar voluntariamente, antes de que te citen. Y con la VTV al día. Así lo toman en cuenta y te reducen la multa” Definitivamente era un poli de otro mundo. Casi tuve ganas de invitarlo a tomar unas cervecitas. Pero mejor no porque después no voy a pasar la prueba de graduación alcohólica y ahí aprovecha y me pone otra multa.Y seguro que después viene un rinoceronte saholín y me vomita encima (Cosas más raras han pasado).
En fin. Llegué de casualidad a horario al laburo (Creo que fue la primera vez en el año).
Ahora tengo que hacer la VTV y pagar una multa.
Por lo menos ganó Boca.(Sí, tuvimos suerte)
(pero también garra y perseverancia)
(No, Palacio no tiene puntería) (7 goles se comió)
Y el caño de escape no lo arreglo nada, porque me gusta que ruja.
(Como los Ejes de la Carreta de Atahualpa).
Chau, me voy a la miércoles… (sí, “Cuack”)
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Mi espera en la sala de espera era inaguantable. Luego pedí pasar al baño y solo pasó a ser larga. Más o menos para cuando estaban pasando un video de Paulina Rubio (como si no fuera lo suficientemente angustiosa una sala de espera!!!) me llama una chica de delantal verde. Mientras la seguía pensaba (yo, ella ya debe saberlo) el por qué de los distintos colores de los delantales de los médicos. Pensaba en eso y en cuanto costaría una bolsa para cadáveres. (qué?!, es una pregunta nomás!!!!)

Antes que pregunten: Sí, sigue amando a sus perros. Nada puede romper eso. Menos que menos un par de marcas accidentales.