miércoles, 9 de abril de 2008

Momentos emotivos con mi compañera de oficina 7

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Cuando el jefe tiene un trabajo siempre hay respuestas obvias…


El Burguesito B: Tengo que hacer un árbol genealógico para mi hijo, se lo pidieron en el colegio. Pero se me está complicando. Ayer agarré una cartulina pero me quedó re grande, un despelote de nombres de familiares...

Yoh: ¿Y esos árboles que se venden? Viste que hay unos árboles hechos en madera…

Yo: … er… Yoh… ¡TODOS LOS ÁRBOLES ESTÁN HECHOS EN MADERA!

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Yoh hablando por teléfono con una nena compañerita de su hija -7 años- …





Yoh: ¡¡¡Vos dejá de joder a mi hija porque te voy a matar!!!


(ni imagino la reacción de la niñita al otro lado de la línea...)

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Muy emocionada por su nuevo aprendizaje…




Yoh: ¡No te conté!, ¡¡Hoy empiezo a estudiar inglés!!


Yo: (con el sarcasmo de siempre) ¿No deberías aprender a hablar bien castellano primero?

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Y después de varias contestaciones ácidas me dice…


Yoh: Vos me estás tratando mal… (y hace pucherito)


Yo: Bastante que te trato…

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Y sí.


Soy así.


Pero todavía le resulto gracioso.

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lunes, 7 de abril de 2008

Y… si mi jefe me da pie…

El Burguesito B se sentía mareado y decide irse a su casa, regalándonos algo de paz a Yoh y a mí. Hay que considerar que nuestra oficina está en un primer piso…

Burguésito B: Que mareo que tengo, me voy a ir, no puedo más. Cualquier cosa me ubican en el celular…

Yoh: Ojo la escalera cuando bajás

Yo: Sí, que la sangre no sale...



El Burguesito B estaba comentando los avances de las visitas al psicólogo de su hijo…

Burguesito B: Ayer mi hijo estuvo en el psicólogo. Parece que hablaron un montón… ¡Pero no me cuenta nada el tipo de lo que hablaron! ¡Le estoy pagando $ 70 pesos la hora para no enterarme de nada!

Yo: ¿$70? Dame $50 y le charlo yo durante una hora a tu hijo…

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y sí...

si me dan pie...


jueves, 3 de abril de 2008

Entre pensar mal y no pensar

Porque el rico en comparación no es malo. Es el pobre el que arruina el país”, dijo el Cerdo Burgués -y la expresión no es azarosa- acomodándose en el sillón.

Y mejor que lo hiciera porque apenas pude poner freno a mi ímpetu antes de abalanzarme. Y me arrojé de otra forma a la arena. Acechando en un terreno que él no iba a poder usar ni entender: El de la discusión.

¿Y cómo es eso?” pregunté escupiendo sarcasmo, arrogancia y dejando expuestas mis ganas de ir a las armas.

Porque el rico produce. Lo que roba es un porcentaje menor del total. El pobre es peor

¡¿Qué?! dije sinceramente asombrado y saltando sobre mi silla como si estuviera viendo al mismísimo Malthus arremeter contra los barrios y sus chicos desnutridos.

Porque el rico produce una cantidad X de la cuál solo un porcentaje es robo; mientras que el pobre se cuelga de la luz, roba, no trabaja…. El pobre es un parásito” dijo el Cerdo Burgués.

¡¿Un Parásito?! Esto ya es demasiado. ¿O sea que el pobre no solo tiene la culpa de ser pobre, sino que aparte es culpable de tirarnos para abajo a todos?

El pobre no produce (otra vez esa palabrita). Vive de los demás. De planes trabajar…” intentó explicar pero mi interrupción fue contundente.

Claaaaaaaroooooooo” dije rompiendo las apariencias y gastando toda mi ironía en una sola palabra. Luego adopté mi postura más explicativa y certera y proseguí: “Vos decís que los ricos solo roban un porcentaje. Y ese porcentaje es menor que lo que se pierde por todos los ´parásitos` de los pobres, ¿no?

Y... sí” dijo. Y, a pesar de que respondió con celeridad, yo sé que después del énfasis puesto en mi pronunciación; y en un llamado al orden y la paz… y a la integridad física; el Cerdo Burgués se abstendría de decir la palabra “parásito” en todo el día –creo que no la usaría ni aunque hablemos de microorganismos, por las dudas nomás-.

Ya que sumás todas las `pérdidas´ que dan los pobres juntos, ¿Por qué no sumás todo lo que tienen mal habido los ricos? Vas a ver que la cuenta da distinta” dije. Pero no iba a detenerme ahí. Mientras su frágil mente pudiera seguirme, lo iba a arrastrar por la explicación: “Pensá que con ese porcentaje que roba UN solo rico, podrían vivir miles de pobres. Porque la clase alta se vuelve DEMASIADO alta en algunos estamentos. Y se lleva más de lo que le corresponde. Y lo hace por debajo de la mesa. Por atrás de nuestras nucas. Y pegando por la espalda


Sí, lo intentó, pero un segundo de vacilación suya es lo que yo necesite para tomar aire.

Y así el reparto es cada vez peor. Y así, cada vez son más lo que tienen menos. Y no solo menos dinero, sino menos posibilidades de conseguirlo. Les faltan los medios, las herramientas, las condiciones mínimas para poder vivir dignamente. ¿Y sabés dónde está todo eso? En ese porcentaje que tienen los ricos”.

No, no lo iba a dejar decir nada. Ni tiempo a abrir la boca. Empecé a derribar argumentaciones antes que la espera de que caigan por su propio peso hiciera desastres en mí: “Sí, debe haber mucha gente que se hizo trabajando, con una mezcla de mucho esfuerzo y mucha suerte. Pero, los que más tienen, los que manejan el poder, los que ponen las espadas sobre las cabezas del resto; tienen mucho, y está sucio, en mucho o en poco, está sucio. Y queda la gran mayoría: Desde tipos como yo que si quieren salen de la oficina y se pueden dar el lujo de irse al cine, hasta tipos DESESPERADOS porque sus hijos se MUEREN de hambre. Entre ese tipo y yo está el 90 % del mundo. Entre el aguante, la lucha y el padecimiento. Hay que tener cuidado, porque lo único que falta es que una mayoría perjudicada, encendida por la injusticia, e incendiada por la desidia, explote porque encima es acusada de producir su propio padecimiento y opacar los zapatos de los oligarcas. Aunque más no sea por una comparación simplista e ineficaz. Y peligrosa


Sí, lo sé.

Mi exposición también debe tener lagunas.

Sepan disculpar.

No soy taxativo y absoluto. No es mi intención.

Y hay grises que seguramente necesitan aun más recorrido.


Pero con éste comentario empecé la mañana.


Y todavía estoy escupiendo bronca.