Estaba hablando el Burguesito de la casa de un proveedor que conoció en una visita de negocios...
Burguesito: Y estuvimos charlando, el tipo me mostró el parque con la pileta y un quincho en el fondo. Ah, ¿sabés qué tiene en la casa?… ¡Un ñandú!
Yoh: ¿Un ñandú en la casa?
Burguesito: Sí
Yo: No se puede (hay leyes que protejen las especies silvestres) (hay leyes donde debiera haber sentido común)
Burguesito: ¿Por qué no?
Yoh: Porque no, porque es un bicho grande…
Burguesito: Sí…
Yoh: Un ñandú es como un Pato
Yo: ....¿?¿? (cero Animal Planet tiene Yoh)
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De la conversación aterior el Burguesito pasó a hablar de un torno que esta gente –la del ñandú- tiene a la venta en la casa.
Burguesito: Y… está lindo “el bicho”… está medio viejito, pero está bien…, andá bien, hay que acomodarlo un poco…, pero bueno es cuestión de traerlo para acá, pelarlo en el fondo y pintarlo todo…
Yoh: (que se había quedado a mitad de camino en el cambio de tema) ¡¿Pintarlo?!
Burguesito: Sí, para que se vea como nuevo...
Yoh: ¿¡¿¡¿¡¿AL ÑANDÚ?!?!?!
...Y a mí me dolía la cara de reirme.
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