jueves, 2 de diciembre de 2010

Distrae al dolor

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"...sólo un trago antes de irse a la cama,
si total mañana nos volvemos a encontrar..."
Ariel Rot


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La soledad se sentó en mi mesa reclamando lágrimas para saciar su sed.


Sonreí.

Con la misma maldita y falsa sonrisa llené mi vaso con un poco de buen vino.

Llené también el suyo.

No conversamos. A pesar que la soledad suele tener mucho para decir no lo hicimos. Dejamos pasar instantes sin mirarnos. Ninguno de los dos necesitaba ver al otro para ahogarse en la presencia.


Súbitamente me precipité hacia ella y estallé la botella en su cabeza.

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Me sentí sereno aun en lo brutal de mi acción.

No me sentí a salvo de su abrazo ni siquiera cuando se tomaba la herida rodando de dolor en ese cochino suelo.




La soledad aun me acecha pero ya no bebe conmigo.




(Hay quien dice que la soledad no bebe porque está muy adentro de uno.
Suele pasar que lo que más adentro está, más sed tiene; eso digo yo.)

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domingo, 14 de noviembre de 2010

Tres ideas



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Pasa a veces que ante una situación a resolver se aparece una idea, o dos.


Mejor tres.


Una tras otra.


Una a continuación de la otra.


Una gritando en la nuca de la anterior.
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Suele pasarme que...




...la primer idea me parece medio estúpida...






...la segunda idea... bueno, suele terminar resultando peligrosa... (al menos a alguien)






...ahí aparece la tercer idea, que ya no viene con novedades pero sin embargo termina siendo la más adecuada.




La tercer idea es la que me dice que teniendo en cuenta la segunda... mi primer idea no era tan estúpida.



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(de verdad, es mejor para todos que no tenga que hacer funcionar la segunda)

domingo, 31 de octubre de 2010

La niña virgen

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"Pero era un eco tenue, muy lejano, algo difuso.
La realidad termina donde acaba el espejismo.
Contentos con el miedo y endeudados nos dormimos
mientras otros trazaban el futuro"
Ismael Serrano

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-Todo te sabe a poco, todo te duele, todo te ahoga en llanto – le dijo la voz.

La niña virgen apenas podía respirar entre sus lágrimas. –Esto es lo que elegí - intentó.

-Eso no es vida– respondió la voz.


El cielo llovía afuera de esa habitación oscura.

-Es lo que quiero...- dijo sin convencer siquiera a sus labios.


Llovía lo mismo pero era más oscuro ahora.

-Espero que sepas mentir mejor que eso – replicó la voz con tono sombrío y certero.

Los ojos de la niña virgen se abrieron grandes pero la luz se escondió tras una sombra sólida y grotesca.

-Espero que puedas mentir mucho, pero mucho mejor que eso– prosiguió la voz -No tanto para engañarme a mí. Claro que no. Ya hemos visto que eso no puede hacerse. Espero que puedas mentir mucho mejor y que puedas hacerlo mucho tiempo. Y que vos seas tan crédula de tus propias mentiras como para poder obviar que aquello a lo que le escapás se parece mucho a ser alguien en tu propia vida-.

-No quiero estar sola- dijo la niña virgen agonizando cercada por sus temores.

-Espero que puedas ser tan necia como crédula de tus mentiras- La voz parecía inmune al tono doloroso de la muchacha- Necia y crédula hasta el asco. Y aun así sucederá algún día que no podrás seguir escapando. Resulta que nadie escapa mucho tiempo de si mismo. Nadie puede, aunque más no sea por tener que pagar las cuentas de la huída. Y ese día vas a enfermarte de muerte del tiempo perdido. Vas a odiar la sangre de tus decisiones...-.

-Andate…- rogó la niña virgen llorando por fuera y por dentro. Y sólo fue un pequeño ruido, una molestia apenas.

-...La venda quemará tanto que tus ojos se acostumbrarán al dolor de no ver- La voz hizo una pausa y de repente sonó como un susurro amenazante en el oído de la mujercita- Más tarde o más temprano recordarás que yo tengo razón. No seques tus lágrimas, no intentes reprimirlas. Ya te dije, no podés engañarme. Antes o después vas a darte cuenta que nunca me fui, y será aun peor-.

La niña virgen dejó de respirar. La lluvia desapareció como su propio aire.



-Soy tu soledad, y quieras o no quieras soy la peor y más clara de las verdades de tu alma- habló la voz por última vez.








La niña virgen ahí anda.
Traga aire sin respirar.
No recuerda lo que es ser mojada por la lluvia.


Y si ríe es porque decidió que su alma copiase a sus ojos.





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