miércoles, 21 de enero de 2009

A orillas del Paraná, cerca de las 7 de la mañana de un Sábado de Enero.

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- ¿Escuchás?

-¿Qué cosa?

- ... escuchá...

- ... no escucho nada... ¿Qué hay que escuchar?

- je..., claro, estás escuchando, pero tu "cabeza de ciudad" todavía no se dio cuenta... dame otro mate

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8 comentarios:

Lucas.- dijo...

jaja.. pasa..

Limada dijo...

Escuchaste??

Cecilia Fernandez dijo...

Hay gente que sin dudas no sabe escuchar...
esté donde esté.
He dicho
Beso

Anónimo dijo...

"Pero... que onda... vos te tiras aca... ytemoris???"

g. dijo...

Qué feo cuando eso pasa.

*GEORGINA* dijo...

"Si se callará el ruido oirias la lluvia caer, limpiando la ciudad de espectros, te oiria hablar en sueños, y abririas las ventanas"

ya ve, Tio Scar, algunos escuchamos demasiado...DEMASIADO!
(ayudame a escuchar, diría en otro momento, en otra oportunidad)
y la urbe no es mas q otra interferencia, aveces, tb se aprende a escuchar en la jungla de cemento...sobre todo cuando hay MUCHO MUCHO RUIDO empedernido!!

cien años de soledad...Sublime!
Adios lord, no tome frio...

Agustina dijo...

qué genial! es que es así, tal cual. no quiero desvariar en delirios hippie flower power pero la verdad es que el hombre de tanto en tanto (por no decir siempre) se olvida que es parte de la naturaleza y no está por encima de ella.
es que entre tanto colectivo, ruido a máquina, taconeo de zapatos, gente que corre, maletines y cables de teléfono, no siempre queda mucho tiempo para ver eso que está ahí, tan a la vista, que estuvo antes que nosotros y seguirá en el mismo lugar -altivo e intachable- a medida que se rompan los tacos, se enreden los cables y la gente se tropiece en efecto dominó, unos sobre otros.

Anónimo dijo...

Será tal vez el ritmo de vida que llevamos la rutina del dia a dia, la que nos cierra los oidos, los ojos, los sentidos... C